| COMISIÓN EJECUTIVA 6 DE SEPTIEMBRE DE 2002 |
| Es
justo que las primeras palabras sean para felicitarnos como miembros
de la Comisión Ejecutiva por el trabajo realizado y por el resultado
de la importante movilización que hemos llevado a cabo. Asimismo,
trasladar nuestra felicitación y agradecimiento a quienes han
sido los principales protagonistas del proceso, porque sin ellos y ellas
nada hubiera sido posible: a los compañeros y compañeras
de nuestros Sectores y Sindicatos Comarcales e Intercomarcales, a todas
nuestras Secciones Sindicales, y a los más de 2.600 delegados
y delegadas de la Federación. En cualquier caso, nos corresponde a nosotros hacer un análisis más detallado de nuestro ámbito de responsabilidad: la Federació de Cominicació i Transport. Valoración que debemos desarrollar en términos de análisis sindical, viendo las luces y las sombras, tomando nota de las dificultades, también de las sorpresas agradables que son bastantes, y traduciendo todo ello en propuestas útiles para la consolidación y desarrollo de nuestro proyecto sindical. Teniendo en cuenta que, como Federación teníamos un plus especial de responsabilidad, ante nosotros y ante el conjunto de la organización, el éxito de la Huelga General en los medios de transporte y los medios de comunicación tenía y ha tenido una importancia decisiva por su carácter emblemático y material; resulta evidente que si los transportes y los medios de comunicación funcionasen con normalidad un día de huelga general, la huelga hubiera resultado una quimera. El 20 de junio culminamos un proceso que ya veníamos preparando minuciosa e intensamente mes y medio antes. Aún no había sido convocada formalmente la huelga general y ya estábamos realizando asambleas y suscitando adhesiones a la movilización. Éramos conscientes que debíamos organizar la movilización partiendo de una realidad distinta a la de anteriores: más del 60% de nuestros afiliados y afiliadas era la primera vez que como tales participaban en una huelga general; tenemos más del doble de delegados y delegadas que en la anterior huelga general y la gran mayoría de ellos y ellas, era la primera vez que en su condición de tales participaban en un proceso de estas características. Esta realidad individual expresa, también en términos colectivos, que hemos ampliado nuestra presencia en nuevos sectores, en los que no teníamos presencia o era puramente testimonial. Para ellos también era su primera huelga general, y para algunos y algunas era incluso su primera huelga. Por lo tanto, nuestro primer objetivo era organizar la movilización teniendo en cuenta esta realidad, dando respuesta a los retos que comportaba. Y de ello se derivaron varias conclusiones y líneas de actuación: 1.- No dar por aceptado nada; Es decir, no pensar que las adhesiones de los afiliados / as y delegados / as se producirían espontáneamente y de manera consignista. 2.-
No presuponer que el compromiso de las gentes debería partir
del convencimiento expreso de lo negativo de las medidas planteadas
por el gobierno y de lo justo de las propuestas sindicales. 4.- Debíamos garantizar, y así se ha hecho, la presencia directa del Sindicato, como mínimo en los centros de trabajo donde tenemos presencia representativa. 5.- Centrar todos los esfuerzos organizativos en facilitar la participación y el compromiso explícito de complicidad el día de la huelga, dejando para el final la organización del mismo día 20 de junio. Dicho en otros términos, estábamos ante una movilización que solo tendría éxito desde la participación activa, consciente y masiva de los trabajadores y trabajadoras, que no se sustentaba en la actuación de los piquetes.
Desde el primer momento asumimos que aún siendo una huelga convocada unitariamente con UGT, debíamos “trabajarla” como si su éxito dependiera solamente de nosotros. El tiempo nos fue confirmando esta percepción; la primera reunión unitaria que pudimos celebrar, después de múltiples intentos, fue el 10 de junio; si con siete días laborales hubiéramos tenido que organizar unitariamente el 20 de junio, el resultado de la Huelga General habría sido otro.
El nivel de seguimiento de la Huelga General en la Federación, sectorial y territorialmente, ha sido un claro éxito. Como decíamos antes, todo proceso de estas características tiene sus claroscuros, que debemos analizar con capacidad crítica, no para dirigirlo contra nuestras organizaciones, puesto que, insisto, todas han trabajado intensamente para garantizar el éxito de la movilización, sino para extraer nuevas conclusiones. Sin duda, el acuerdo sobre Servicios Mínimos ha sido un acierto por diversos motivos: -
En primer lugar por su contenido, en la línea de nuestros presupuestos
sindicales.
En el futuro, deberemos seguir trabajado en el sentido de desarrollar
plenamente el principio de complementariedad más allá
de Área Metropolitana, en el conjunto de Catalunya. - En tercer lugar, el acuerdo contribuía a desmontar la estrategia mediática del gobierno, centrada en transmitir a la sociedad un concepto del día 20 de junio como una jornada caracterizada por el conflicto de orden publico, y no como un día de conflicto laboral. Nuestra persistencia en la negociación y también el interés político de CiU en diferenciarse del Gobierno Central, hicieron posible el acuerdo. En decisiones como esta siempre existe el riesgo de equivocarse. En cualquier caso los acontecimientos han confirmado que teníamos razón: En Catalunya la participación masiva en la huelga general y la ausencia de conflictos fue la noticia. El acuerdo sobre losa servicios mínimos facilitó el desarrollo tranquilo de la movilización en empresas significativas donde podíamos haber tenido considerables dificultades. En el Transporte de Viajeros y Transporte Urbano el paro en toda Catalunya fue total. No podemos perder de vista las dificultades previas que existían en Autobuses de Barcelona, en honor a la verdad hay que destacar nuestra sección sindical fue la única organización sindical que en el seno de la empresa hizo campaña abiertamente explicando las razones y promoviendo la huelga, y que tanto el sindicato amarillo Actub como los delegados de CGT hicieron durante el día 20 lo posible para que la huelga fuera un fracaso. Deberemos de tomar buena nota, por el comportamiento de algunos, pero también por la debilidad del sindicalismo de clase, y no pasar pagina hasta la próxima como si nada hubiese pasado para volver a encontrarnos con dificultades similares en el futuro. Hay que destacar el nivel de madurez sindical alcanzado en el Sector de Transporte de Viajeros, la acción sindical desarrollada y concretada en los convenios provinciales de Barcelona, Girona y Tarragona empieza a dar sus frutos en lo afiliativo, lo representativo y por lo tanto en la autoridad de nuestra organización ante los trabajadores y trabajadoras. Extensible es esta valoración al Transporte Sanitario. El muy buen resultado en Metro y FGC confirma que las decisiones sindicales que hemos ido adoptando en los últimos años empiezan a dar sus frutos. A pesar de que en FGC tuvimos que estar lidiando con las incoherencias de UGT con relación a los servicios mínimos. Es necesario destacar el impagable esfuerzo de participación en la huelga, que pese a las múltiples dificultades, han realizando los compañeros y compañeras del Sector Ferroviario. El seguimiento fue amplio. En el Sector de Medios de Comunicación el paro, fue prácticamente total, y nos confirma que no es casual nuestra amplia mayoría electoral y el importante incremento alcanzado en los últimos años. En la prensa escrita, la huelga comenzó el día 19 en las redacciones terminando el día 20 en administración, sin duda comenzar la huelga el día anterior para que el día de la huelga no se publique ningún periódico comporta un plus de riesgo pero a la vez tiene un efecto sobre el conjunto de la movilización muy importante; el paro ha sido total en el conjunto de Catalunya, no se ha editado de ningún periódico (con la única excepción del "Segre"). En los medios audiovisuales de ámbito catalán el paro ha sido total y la percepción del mismo en las parrillas ha sido clara; En los de ámbito estatal, aun siendo mayoritaria la participación de los trabajadores y trabajadoras, ésta no se ha traducido mediaticamente como consecuencia de la concurrencia de los factores: unos servicios mínimos absolutamente abusivos y un comportamiento empresarial totalmente reaccionario. Es importante lo acaecido en RTVE en Catalunya, con un seguimiento superior al 94%, a pesar del comportamiento parapolicial de la dirección del Centro. Hay que destacar la manifestación realizada en Girona por los trabajadores y trabajadoras del Diari de Girona y el Punt. Del extenso trabajo realizado se ha derivado la celebración de asambleas incluso en Medios, en los que no teníamos ningún tipo de presencia sindical, en varios casos a iniciativa de los propios trabajadores y trabajadoras. Un seguimiento pormenorizado de estas situaciones, a posteriori, seguramente dará su fruto electoral y afiliativo. En los sectores de Gráficas-Papel y Transportes de Mercancías (que agrupan entorno al 50% de nuestros delegados y delegadas en Catalunya) sé realizado un doble proceso, con innegables resultados, el seguimiento se ha situado por encima del 90%. En una primera fase se celebraron asambleas de delegados y delegadas descentralizadas en todos los ámbitos comarcales de Catalunya; en la segunda fase, y priorizando la situación de cada Empresa, se celebraron asambleas de trabajadores y trabajadoras en las empresas. En el Sector Postal, tanto él público: Correos; como el privado, el seguimiento fue también masivo, entorno al 90%. Este dato sitúa el nivel de seguimiento en Correos como él mas alto, con diferencia, del conjunto del Área Publica. En el Sector del Mar, el seguimiento también ha sido amplio. Total en las comunidades portuarias de Barcelona y Tarragona, mayoritario en aduanas y consignatarios; y significativo, aunque desigual en la pesca (total en Barcelona y Tarragona) y mayoritario en el resto del litoral. En lo referente al Sector de Telecomunicaciones, muy amplio – más del 90% -- en Telefónica; y significativo – más del 50% de las plantillas en Vodafone y Retevisión. En el Telemárketing, el paro fue muy mayoritario en aquellas empresas que están encuadradas en nuestra federación. En el Sector Aéreo, el seguimiento fue amplísimo, con la practica paralización del aeropuerto del Prat. A destacar el trabajo coordinado que desarrollamos (especialmente las secciones sindicales de Iberia y Aena) junto con la Unión Comarcal, para extender la huelga a las empresas que están ubicadas en otras federaciones pero desarrollan su actividad en el aeropuerto. En el Sector del Espectáculo, Ocio, Cultura y Deportes, el seguimiento fue bastante mayoritario, con niveles de paro superiores al 90% en empresas tan significativas como el TNC y Port Aventura. En aparcamientos el paro también fue prácticamente total, siendo especialmente significativos los paros totales en SABA y SMASA. También es destacable por lo novedoso, complejo y disperso, el amplio seguimiento en el sector de Autopistas. Esta es nuestra aportación al conjunto federal y confederal, nuestra aportación a una gran huelga general, que por mucho empeño del gobierno y sus voceros en minimizar, tiene poca discusión solamente había que ver el contraste del vacío de las calles por la mañana, con el lleno a rebosar de las manifestaciones por la tarde.
En su momento ya dijimos que los contenidos del decretazo eran profundamente negativos; que el decreto comportaba un salto cualitativo gravísimo: no se trataba sólo de la reducción de prestaciones, de por sí no asumibles, sino que suponía la desaparición de derechos. También afirmamos que el decretazo no era un hecho aislado, sino que formaba parte de un conjunto de políticas económicas ultraconservadoras, en un contexto europeo claramente escorado al neoliberalismo. Los contenidos del decretazo, la opinión que nos merecía, la estrategia sindical, informativa y organizativa para la movilización, el contexto en la que ésta se producía, ya lo analizamos en el Informe presentado y aprobado por un amplio consenso por esta Comisión Ejecutiva el 15 de mayo. Lo dicho y acordado en aquella fecha, el tiempo y los acontecimientos lo han corroborado, por lo tanto a ello me remito.
Después de cualquier movilización se plantea el reto de cómo gestionar el resultado. La gestión de un éxito como el del 20 de junio es tan complejo o más que la propia gestación de la huelga general. Estamos ante un proceso de largo recorrido, complejo, que se dilucida en diversos escenarios y que sin duda cierra un ciclo en él dialogo social y abre una nueva etapa. En el terreno político sigue habiendo un gobierno de talante y políticas conservadoras con mayoría absoluta y sin grandes desgastes políticos previsibles a día de hoy (y en política los desgastes se miden en coste electoral). Un gobierno recientemente remodelado, también entre otras causas como consecuencia del 20 de junio. Por otro lado, a la oposición de izquierdas le queda un cierto camino a recorrer para traducir el creciente descontento social en mayorías parlamentarias. Durante este mes el parlamento debatirá la contrarreforma laboral, el gobierno ya ha manifestado su intención de aprobarla sin modificaciones sustanciales. (después de la farsa mediática del mes de julio, durante la que intento de trasmitir a la sociedad su “voluntad negociadora”), La mayoría absoluta del PP, y su apuesta decidida por la crispación política, centrando fundamentalmente el debate político entorno al terrorismo y la inmigración, hace previsible poder afirmar el poco futuro de las enmiendas de la oposición. Así mismo, acentúa la escasa o nula influencia de CiU. En cualquier caso, no debemos caer en la dinámica de la negociación parcelada de enmiendas, pues ello no comportaría un cambio sustancial y global de la contrarreforma y legitimaría al gobierno y sus políticas. Todos los grupos parlamentarios conocen las posiciones sindicales, los documentos y valoraciones, corresponde a ellos enmendar el decretazo y evidentemente tendrán nuestras opiniones y consideraciones sobre las propuestas que hagan. El gobierno, el PP y la Patronal han de tener meridianamente claro que el 20 de junio no cierra nada, todo lo contrario; de no rectificar, abre un período en el que el desencuentro y el conflicto social permanente están servidos. Sin cambios sustanciales por parte del gobierno no es posible un modelo de diálogo social basado en acuerdos de carácter global, tampoco es posible que la existencia de acuerdos sectoriales o parciales conlleve la percepción social de legitimación global de las políticas del gobierno. No estamos negando la necesidad del dialogo y la posibilidad del acuerdo; todo lo contrario: aquellos acuerdos sectoriales o parciales que sean positivos para los trabajadores, que supongan una mejora de las condiciones de vida y trabajo, tendrán nuestro respaldo. Pero las reglas del juego están rotas, y el gobierno es el único responsable; no tienen la mínima credibilidad necesaria , el gobierno sólo puede recuperarla modificando sustancialmente la contrarreforma, y mientras no lo haga debemos mantener abierto el proceso de movilización contra el "decretazo". La primera cita ya esta decidida y de nosotros dependerá que sea un gran éxito, la gran concentración-manifestación en Madrid el 5 de octubre. El conflicto social sigue abierto y tiene su plasmación en cuatro grandes temas:
Sin duda el escenario es complejo y consecuentemente nuestra estrategia y propuestas han de dar respuesta a esa complejidad. Ciertamente no sirven soluciones simples a problemas complejos. Hemos generado un amplísimo grado de adhesión entre los trabajadores y trabajadoras, no podemos defraudar las importantes expectativas que hemos generado, ello requiere: - Que nuestro discurso a los trabajadores y trabajadoras ha de ser pedagógico y claro. Debemos superarnos aunque las propuestas y las estrategias sean complejas,. - Hemos de continuar manteniendo, sostenidamente, los canales de relación y participación con los centros de trabajo. - Debemos mantener la dinámica de participación y complicidad interna alcanzada durante el proceso de movilización. - Debemos sostener con firmeza las posiciones sindicales que han generado este elevado nivel de adhesión. Todo ello sin olvidar temas pendientes de solución y que la forma en que se salden tiene una importancia capital para el movimiento sindical: La reforma de la negociación colectiva y el derecho a la misma de los trabajadores de la Función Publica. Recomponer la unidad de acción será complicado pero imprescindible en este nuevo período. Desde la claridad que siempre nos ha caracterizado, dos condiciones son necesarias para ello; la primera: la independencia del movimiento sindical; La segunda: la centralidad de las estrategias sindicales en la actuación sindical.
Aspiramos, legítimamente, a que el respaldo que los trabajadores y trabajadoras nos han dado en la movilización, se transforme en mas afiliación y más representación. Durante todo el proceso hemos contactado con trabajadores y trabajadoras no afiliados, muchos de ellos en empresas donde no tenemos representación o donde simplemente no existe. Vamos a sistematizar estos datos haciendo un seguimiento organizado de ello. Vamos a incluir estas empresas en nuestra actividad sindical cotidiana. CONCILIAR LO GLOBAL Y LO CONCRETO, ACOMPASAR LOS TIEMPOS Y LOS RECURSOS. Junto a todo lo anterior, que no es poco, tenemos la responsabilidad de continuar afrontando los problemas cotidianos en los centros de trabajo, desarrollando y profundizando lo acordado en nuestro II Congreso Federal. Hemos de ser capaces de encauzar la fuerza movilizadora del 20 de junio en la próxima negociación colectiva de por sí ya compleja y previsiblemente más dura en función de la situación económica. Estamos ya en pleno proceso electoral, las elecciones sindicales ocupan un espacio central de nuestra actividad y especialmente durante los próximos 18 meses. Se han acabado las vacaciones, recargadas ya las baterías de nuevo toca hacer un esfuerzo suplementario, como siempre. Si todos y todas nos implicamos a fondo, si gestionamos eficientemente nuestras capacidades como federación, no cabe duda que el éxito estará garantizado. Para ello es necesario la voluntad individual y colectiva del conjunto de la Federación y con toda seguridad las amplias complicidades que hemos tejido antes, durante y después del congreso lo harán posible. Barcelona, 6 de septiembre de 2002
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